Sobre mí

De niña, mi mamá tenía una gatita a la que llamaba muni. Me contaba que al llamarla  se escapaba, que era arisca. Yo no la conocí, pero mi madre me decía que era igual, huidiza y de mirada prolongada. Entre risas recordaba y denotaba que era una mascota “mala”. De allí nació munimala, con la magnitud de su amor que siempre quiero recordar.

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